ATLAS y el Congreso Constituyente Obrero en Venezuela: una continuidad histórica de la integración sindical latinoamericana



Desde el Observatorio de Soberanía Argentina General Jorge Edgar Leal, celebramos la presencia del compañero y amigo Pablo Mono Lombardi, Secretario General de la Regional Oeste Merlo-Moreno-Marcos Paz de CGT, y candidato a Senador Provincial en las pasadas elecciones de Septiembre, en el Congreso Constituyente Obrera en la Republica bolivariana de Venezuela, porque él expresa muchas de las ideas, del sentir y del Proyecto que nosotros tenemos para nuestra Patria y sus trabajadores. Nosotros tenemos el pleno convencimiento que más del 50% de los problemas del País se resuelven si esto se lleva a la práctica: "Trabajadores: únanse, sean hoy más hermanos que nunca. Recuerden que la unidad es lo que da la fuerza. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en esta hermosa Patria la unidad de todos los argentinos". 
 



La historia del Movimiento Obrero latinoamericano está marcada por intentos recurrentes de construir espacios de unidad, coordinación y autonomía frente a las grandes potencias y los bloques ideológicos que han disputado la región. Entre esos esfuerzos, la creación de la Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas (ATLAS) en 1952, impulsada por Juan Domingo Perón y articulada a través de la Confederación General del Trabajo (CGT) argentina, ocupa un lugar central. Aunque su existencia fue relativamente breve, ATLAS dejó una huella profunda en la imaginación política del sindicalismo continental: la idea de que los trabajadores latinoamericanos podían constituirse en un sujeto político regional, capaz de intervenir en los procesos de integración y en la definición de un proyecto propio de desarrollo.

Hoy, más de siete décadas después, el Congreso Constituyente Obrero que se desarrolla en Venezuela aparece como un nuevo capítulo en esa larga tradición. No se trata de una continuidad mecánica ni lineal, sino de un eco histórico: la persistencia de una aspiración que atraviesa generaciones, contextos y coyunturas. La pregunta por la unidad obrera latinoamericana vuelve a emerger en un escenario global convulsionado, donde los trabajadores enfrentan desafíos que, aunque distintos a los de la Guerra Fría, mantienen la misma raíz estructural: la disputa por la soberanía económica, la justicia social y el protagonismo político de los sectores populares.

ATLAS: un proyecto de integración desde los trabajadores

ATLAS nació en un momento en que América Latina era un tablero de disputa entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Perón, desde su concepción de la Tercera Posición, buscaba construir un espacio autónomo que no se subordinara ni al capitalismo liberal ni al comunismo soviético. En ese marco, la creación de una central sindical latinoamericana era una pieza estratégica: los trabajadores debían ser protagonistas de la integración regional, no meros espectadores de acuerdos entre cancillerías.

La organización promovía la cooperación entre sindicatos, la formación política, la defensa de los derechos laborales y la articulación de una identidad obrera continental. Su existencia fue breve debido al derrocamiento de Perón en 1955 y a las presiones externas, pero su legado conceptual perduró: la idea de que la integración latinoamericana debía construirse desde abajo, desde los pueblos y sus organizaciones. Y dentro, de las muchas causales imperialistas, que operaron con los esbirros dentro de los muros de Troya, esta no es una causa menor.

Del siglo XX al XXI: nuevas condiciones, viejas aspiraciones

El mundo contemporáneo presenta un escenario distinto al de los años cincuenta. La Guerra Fría terminó, pero surgieron nuevas formas de dependencia económica, nuevas dinámicas de precarización laboral y nuevas disputas geopolíticas. La globalización neoliberal debilitó estructuras sindicales tradicionales, fragmentó el mundo del trabajo y generó tensiones que atraviesan a toda la región.

Sin embargo, también abrió espacios para que los Movimientos Sociales y obreros buscaran nuevas formas de organización, (es útil recordar lo que el Papa Francisco -el Papa comunista, el representante del maligno, según los que manejan el País hoy- dijo e hizo referente a ellas). En este contexto, el Congreso Constituyente Obrero en Venezuela aparece como un intento de reconfigurar el papel del movimiento obrero en la vida política y económica, no solo del país, sino de la región.

El Congreso Constituyente Obrero: un intento de refundación desde el trabajo

El Congreso Constituyente Obrero venezolano se presenta como un espacio de deliberación, debate y construcción colectiva donde trabajadores de distintos sectores buscan definir un nuevo marco organizativo y político. Su objetivo declarado es fortalecer el poder popular, democratizar la toma de decisiones y construir un modelo productivo que coloque al trabajo en el centro.

Más allá de las particularidades del proceso venezolano, lo relevante para una lectura histórica es que este congreso retoma una idea que ya estaba presente en ATLAS: la necesidad de que los trabajadores no solo defiendan derechos laborales, sino que participen activamente en la definición del rumbo económico y político de sus países y de la región.



Puntos de continuidad histórica

Aunque ATLAS y el Congreso Constituyente Obrero surgen en contextos muy diferentes, existen elementos que permiten pensar una continuidad conceptual:

1. La integración latinoamericana desde los trabajadores

ATLAS buscaba articular sindicatos de distintos países para construir una identidad obrera continental. El Congreso venezolano, aunque centrado en la realidad nacional, se inscribe en un discurso latinoamericanista que reconoce la necesidad de alianzas regionales para enfrentar desafíos comunes.

2. La autonomía frente a bloques de poder

ATLAS se definía como una alternativa a las centrales sindicales alineadas con Estados Unidos o la URSS. El Congreso venezolano, desde su propia perspectiva, también plantea la necesidad de construir un modelo propio, no subordinado a intereses externos.

3. El protagonismo político del movimiento obrero

En ambos casos, los trabajadores no son concebidos sólo como fuerza laboral, sino como sujetos políticos capaces de intervenir en la construcción de un proyecto nacional y regional.

4. La búsqueda de un modelo económico centrado en la Justicia Social

ATLAS promovía el Justicialismo como un camino intermedio entre capitalismo y comunismo. El Congreso venezolano discute modelos productivos alternativos que buscan priorizar la inclusión social, la participación y la Soberanía Económica.

Desafíos y posibilidades

La continuidad histórica no implica repetición. El Movimiento Obrero actual enfrenta desafíos que ATLAS no podía prever: la automatización, la economía digital, la informalidad masiva, la financiarización global. Sin embargo, la pregunta por la unidad y la integración sigue siendo central. El Congreso Constituyente Obrero venezolano puede ser interpretado como un intento de responder a esos desafíos desde una perspectiva de la unidad hispanoamericana que soñaron Bolívar y San Martín.

La posibilidad de que este proceso inspire, o dialogue, con organizaciones obreras de otros países dependerá de múltiples factores: la capacidad de generar propuestas concretas, la apertura al intercambio regional, la construcción de legitimidad social y la articulación con otros movimientos populares.

Conclusión

ATLAS fue un proyecto adelantado a su tiempo, un intento de construir una integración obrera latinoamericana en un mundo dividido por la Guerra Fría. El Congreso Constituyente Obrero en Venezuela, aunque surgido en un contexto muy distinto, retoma la misma aspiración fundamental: que los trabajadores sean protagonistas de la historia y no simples espectadores.

La continuidad entre ambos procesos no es lineal, pero sí conceptual. Ambos expresan la persistencia de una idea que atraviesa generaciones: la convicción de que la unidad obrera latinoamericana es una condición necesaria para construir un futuro más justo, soberano e integrado.

Es muy obvio, que lo que aquí planteamos, como siempre, es un disparador de análisis y debates más profundos, pero no queríamos dejar pasar la oportunidad de bosquejar nuestras ideas respecto a las raíces y continuidades en que basamos nuestro Proyecto Estratégico, donde la potenciación, y unidad, de los trabajadores argentinos y del continente, es condición sine qua non, y de saludar al amigo esperando su pronto regreso y un informe detallado de lo allí trabajado y realizado.