60 aniversario de la heroica llegada al Polo Sur por vía terrestre de la República Argentina.

En los sucesivos días iremos haciendo una serie de notas, investigaciones, entrevistas, vídeos, propios y de ajenos, que por su calidad y valor sean dignos de ser conocidos y difundidos, para conmemorar y celebrar éste día tan importante para todos los argentinos y argentinas que amamos a nuestra Patria, y no sólo portamos carta de ciudadanía.

Es por el General Leal, y esos otros argentinos que hicieron semejante Patriada, que nuestro Observatorio de Soberanía lleva su nombre.

Para nosotros la Argentina no va de "Ushuaia a La Quiaca", empieza en La Quiaca y termina en el Polo Sur.

En éste caso compartimos un hermoso artículo de Juan José Brusasca sobre las familias argentinas en la Antártida publicado por Reporte Asia.

Felicitamos a Juan José por tan excelente artículo, y a Reporte Asia por su publicación.

Antártida: familias haciendo historia

Por Juan José Brusasca |



La República Argentina posee más de un siglo de historia en el sexto continente; descubrimientos, instalaciones, investigación, instituciones, actos cívicos y un sinfín de acontecimientos, cuyas primeras líneas de esa historia se empezaron a escribir a principios del siglo XIX, cuando el almirante Guillermo Brown alcanzara los 68° de latitud sur.

En 1904 se consolidó la presencia argentina en el continente antártico con el establecimiento del Observatorio Meteorológico y Magnético en las islas Laurie del grupo Orcadas del Sur, constituyendo hoy en día el asentamiento habitado en forma ininterrumpida más antiguo de la Antártida. Le siguieron la fundación de observatorios meteorológicos, la instalación de alrededor de 60 refugios y un total de 18 bases desplegadas en el sector antártico argentino hasta nuestros días.

En la actualidad la Argentina cuenta con siete bases permanentes y seis temporales donde se ha realizado una gran cantidad de valiosa actividad científica, innumerables actos de soberanía, además de llevarse a cabo expediciones de búsqueda y rescate nacional e internacional, por mencionar sólo algunos de los hechos que fortalecen la presencia territorial a lo largo de 120 años. En una de estas bases se produjo el nacimiento de los primeros hombres y mujeres en ese territorio.

La cercanía de la Antártida al extremo sur de la Argentina, la mencionada participación activa de sus compatriotas, inicialmente a través del abordaje desde los mares y luego adentrándose por tierra en el interior del continente, dio inicio a mediados del siglo XX y hasta nuestros días, del período de mayor actividad en ese continente que lo han convertido en un tema de interés para la nación Argentina y que se ve plasmado en su abundante y rica historia.

Un sinfín de hechos que describen al país con mayor presencia en el continente antártico y cuyos títulos esgrime en el concierto de las naciones que conforman el tratado antártico y que consolidan su genuina proclama territorial sobre ese continente.

Estos acontecimientos, acotados en sólo unos párrafos, describen el esforzado trabajo de este país en esa inhóspita región, donde uno de sus mayores logros y orgullo nacional lo representan los nacimientos ocurridos en el continente blanco entre 1978 y 1982, que marco el comienzo de un período diferente, no solo para la actividad antártica argentina, sino para todo el continente donde las mujeres, el hogar y los niños de alguna manera vienen a humanizar un continente casi reservado a los hombres.


La Argentina como pionera en esta actividad, radicaría en la Base Esperanza una pequeña comunidad o caserío polar donde invernarían familias y nacerían los primeros antárticos de la historia de la humanidad. Esta idea que surge a fines de la década del cuarenta, como parte de un proyecto nacional de colonización del continente, se empezó a materializar en 1978 en la península antártica.

A principio de ese año, se construyeron las primeras cinco casas de un total de catorce nuevas construcciones para alojar a las familias, y ya para el 7 de enero, a las 8:40 horas, tuvo lugar el trascendental acontecimiento; del nacimiento del primer antártico del mundo, EMILIO MARCOS PALMA, hijo de MARÍA SILVIA MORELLO y del capitán JORGE EMILIO PALMA. Los médicos que tuvieron el honor de asistir a la madre fueron CARLOS ALBERTO GALCERÁN y JOSÉ LUIS COVELLI.

Pero el registro civil de Base Esperanza no solo tendría nacimientos ese año, sino también casamientos. El 16 de febrero, la señorita JULIA BEATRIZ SUSANA BUONAMIO y el sargento primero CARLOS ALBERTO SUGLIANO, se unen en matrimonio civil y religioso constituyendo el primer matrimonio que invernaría un año en la Antártida. El jefe del registro civil fue el mismo jefe de base capitán IGNACIO CARRO, mientras que la ceremonia religiosa estuvo a cargo del capellán BUENAVENTURA DE FILIPPIS.

Sólo un día después, el 17 de febrero, queda inaugurado el caserío polar llamado Fortín "Sargento Cabral" con ocho familias que lo habitaron y cuyos hijos suman 12 (seis niñas y seis niños), representando el primer núcleo poblacional radicado en la Antártida. Para dar respuesta a la educación de estos niños, el Instituto "Doctor Dámaso Centeno" de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires crea como delegación dependiente, la primera Escuela Antártica que se inaugura el 14 de marzo, con una guardería infantil y cursos regulares de nivel primario y secundario, utilizando un sistema de educación a distancia para el nivel medio.




El 27 de mayo ocurriría el segundo gran acontecimiento en el Fortín "Sargento Cabral", el nacimiento de la primera mujer antártica, MARISA DE LAS NIEVES DELGADO, hija de JUANA PAULA BENÍTEZ y del sargento NÉSTOR ANTONIO DELGADO. Y para completar un año con muy particular en Base Esperanza y como dato de color, el 2 de octubre a las 23:35 horas, durante un fuerte temporal, se registró la máxima ráfaga de viento en la Antártida, con un valor de 333 Km/h.

A comienzos de 1979, se habilita el sanatorio "Cruz del Sur", con quirófano, sala de partos, consultorio odontológico y laboratorio bioquímico. Y es en este año donde los próximos alumbramientos llegarían con un acontecimiento milagroso. El 21 de setiembre nace RUBÉN EDUARDO DE CARLI, hijo del matrimonio compuesto por ROSARIO CUCCARO y el sargento primero EDUARDO FRANCISCO DE CARLI.

El parto fue atendido por el matrimonio de doctores RUBÉN OSVALDO PARIGGI y MABEL ALBIAC, quienes informan sobre el nacimiento sin vida de la criatura. Seguidamente y como acto de fe, el padre junto al Jefe de Base concurren a la capilla de la base para pedirle a Dios por la vida del bebé; cuando regresan para consolar a la madre, los médicos conmovidos, informan que el niño se encontraba con vida. Rubén es el primer niño gestado y nacido en la Antártida, con el agregado de haber sido parte de lo que algunos interpretan como un milagro.

El 11 de octubre nace el cuatro antártico, FRANCISCO JAVIER SOSA, hijo de ODILA HERNÁNDEZ y del sargento primero IRENEO SOSA. Ese año el Fortín se agrandó, alojando a 10 familias y 16 niños. El 20 de octubre se inaugura en la base, la emisora de onda corta LRA 36 Radio Nacional "Arcángel San Gabriel", con una potencia de 1 Kilowatt en la frecuencia de 6.030 KHz, la primera y única emisora de AM del mundo ubicada en la Antártida.



En 1980 se producen tres nacimientos, SILVIA ANALÍA ARNOUIL el 14 de enero, hija de SILVIA DE LUCA y del cabo principal LUIS ARNOUIL; JOSÉ MANUEL VALLADARES SOLÍS el 24 de enero, hijo de TERESITA SOLÍS y del coronel JOSÉ EDUARDO ANTONIO VALLADARES, segundo Comandante Antártico; y LUCAS DANIEL POSSE el 4 de febrero, hijo de MARÍA ROSA DOMÍNGUEZ y del sargento primero MARCELO DAVID POSSE.

El último de los antárticos llegaría el 3 de mayo de 1983 con el nacimiento de MARÍA SOL COSENZA el, hija de MARÍA ANDREA BRATH y del sargento primero HUGO JUAN COSENZA, quienes habían contraído matrimonio civil y religioso en la misma Base.

Esperanza el año anterior, el 20 de marzo de 1982, con la consagración a cargo del reverendo TARCISIO RUBÍN, alcanzando de esta manera los primeros ocho nacidos argentinos antárticos, únicos en el mundo hasta abril de 1984, cuando Chile imitaría el rumbo argentino con tres nacimientos más, completando hasta la actualidad los once nativos antárticos.

Dos casamientos civiles más se registran es ese período en el Fortín "Sargento Cabral" de Base Esperanza, el primero de ellos fue el 17 de enero de 1985, la señorita HEATHER RABOL MAY, de los EEUU, con el señor BRUNO JOSEF LEO ZENHER de origen suizo, y el segundo ocurriría el día 21 de enero de 1988, la señorita MARTA CRISTINA VELÁZQUEZ, con el señor PABLO GERMANN.

Hombres, mujeres y niños argentinos que han formado parte activamente en la construcción de un espíritu antártico, contribuyendo favorablemente al sostenimiento de la actividad antártica nacional, con pasión, coraje y sacrificio para sobrellevar el duro desafío que representan las gélidas latitudes del planeta tierra.

En la actualidad, los nativos antárticos han creado una fundación (Native Antarcticans) que se dedica a proyectos socioeducativos y culturales, haciendo hincapié en el valor humano en la Antártida, gestionando recursos que promueven el conocimiento, las habilidades, los valores y las normas sociales desarrolladas por los antárticos.

 

Se desempeñó exitosamente en las FFAA de Argentina, realizó numerosas campañas Antárticas entre 1995 y 2005; participó en la misión UNFICYP de la ONU en 1997; fue responsable de las comunicaciones del Comando Antártico de EA de 2002 a 2006; cumplió funciones en la Agregaduría de Defensa de nuestra nación en la República Árabe de Egipto en 2008 y 2009. En la actualidad es Secretario Académico del Instituto de Formación Técnica Superior N° 24 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y escritor.

Juan José Brusasca

Juan José Brusasca


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