Portaaviones, el Canal de Panamá y la Ruta del Sur: Geopolítica en el Pasaje de Drake
La Limitación Física y la Ruta Obligada
Los portaaviones de gran porte de la Armada de Estados Unidos, como los de la clase Nimitz o Ford (por ejemplo, el USS George Washington o el USS Ronald Reagan), no pueden atravesar el Canal de Panamá debido a sus dimensiones excesivas: superan los límites establecidos para esa vía (ancho superior a 32 metros y calado incompatible). Por esta razón, cuando un portaaviones con base en el océano Pacífico (como en Japón o en la costa oeste de EE.UU.) necesita una reparación mayor —como la recarga de combustible nuclear y la modernización integral a mitad de vida—, debe dirigirse al astillero de Huntington Ingalls Industries en Newport News, Virginia (costa este, Atlántico). La única ruta posible es rodear Sudamérica, pasando por el Atlántico Sur y el Pasaje de Drake.
Será por eso que Milei intervino el puerto de Ushuaia.
Un Caso Concreto: El USS George Washington y la Operación Southern Seas 2024
Un caso concreto es el USS George Washington (CVN-73), que en abril de 2024 partió de Norfolk (Virginia) hacia Japón, pasando por el sur del continente como parte de la operación Mares del Sur 2024 (Southern Seas 2024). Esta operación incluyó ejercicios navales conjuntos con fuerzas de varios países sudamericanos (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Uruguay, entre otros) para fortalecer la interoperabilidad y las relaciones de cooperación. El grupo naval circunnavegó Sudamérica, transitó el Estrecho de Magallanes y completó la misión el 4 de julio de 2024, antes de continuar hacia su nuevo puerto base en Yokosuka, Japón, para relevar al USS Ronald Reagan.
Aclaración Fundamental sobre el Objetivo
Es fundamental aclarar que este tránsito no fue una misión específica de apoyo al presidente Javier Milei de Argentina, como se ha sugerido en algunas versiones. El objetivo principal era logístico y estratégico: trasladar el portaaviones al Pacífico tras su reparación mayor (realizada entre 2017 y 2023 en Virginia). Durante la operación, se realizaron ejercicios como el “Gringo-Gaucho” en aguas argentinas (los primeros desde 2010), y el presidente Milei visitó el buque junto con funcionarios, lo que resaltó los lazos más estrechos bajo su gobierno. Sin embargo, se trató de una actividad programada dentro de la agenda de la Cuarta Flota de EE.UU., no de un despliegue dirigido a respaldar políticamente a un gobierno específico.
Importancia Geopolítica del Pasaje de Drake
El Pasaje de Drake (también conocido como paso Drake o mar de Hoces) es el tramo de mar que separa el extremo sur de América del Sur (cabo de Hornos, Chile) de la Península Antártica, con un ancho de 800 a 1000 km y profundidades promedio de 3400 metros. Su relevancia geopolítica radica en varios aspectos:
- Corredor naval y comercial estratégico:
- Acceso a la Antártida:
- Control de soberanía y recursos:
- Contexto histórico y climático:
Constituye la ruta alternativa principal entre el Atlántico y el Pacífico para buques de gran tamaño que no caben en el Canal de Panamá, como portaaviones o superpetroleros. En caso de cierre del canal (por conflicto, avería o bloqueo), este pasaje se vuelve indispensable para el comercio mundial y los movimientos militares.
Es clave para llegar al continente blanco, donde existen reclamos territoriales superpuestos de Argentina, Chile y el Reino Unido (incluidas las Islas Malvinas). Estados Unidos mantiene intereses en investigación científica y presencia limitada bajo el Tratado Antártico de 1959, sin reconocer reclamos soberanos ajenos.
Para Argentina y Chile, las aguas adyacentes (incluido el Estrecho de Magallanes y el cabo de Hornos) son vitales para afirmar soberanía, explotar recursos pesqueros y potenciales hidrocarburos. Sus condiciones extremas (olas de hasta 20 metros, vientos intensos y corrientes de tres océanos) lo convierten en uno de los mares más peligrosos del planeta, pero también en un punto de fricción en disputas regionales.
Antes de la apertura del Canal de Panamá en 1914, era la vía obligada. Con el cambio climático y el derretimiento del hielo antártico, podría ganar aún más relevancia en rutas futuras, aunque sigue siendo crítico en el hemisferio sur.
Contexto Actual sobre el Puerto de Ushuaia y su Intervención
El Puerto de Ushuaia, ubicado en Tierra del Fuego, Argentina, es un enclave estratégico por su proximidad a la Antártida (a unos 1.000 km de la Península Antártica) y su rol como nodo logístico en el Atlántico Sur. En enero de 2026, el Gobierno nacional argentino intervino el puerto mediante la Resolución 4/2026 de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN), justificándolo por presuntas irregularidades financieras, falta de inversión en infraestructura y riesgos de seguridad. Esta medida transfirió el control operativo del puerto del gobierno provincial de Tierra del Fuego al Estado central, generando fuertes críticas de la oposición, que la interpreta como un "avasallamiento al federalismo" y una posible entrega de soberanía a intereses extranjeros, particularmente de Estados Unidos.
El Incidente que Avivó Sospechas
Poco después de la intervención, un avión del Departamento de Defensa de EE.UU. aterrizó en Ushuaia con una delegación de legisladores estadounidenses, sin comunicación oficial previa, lo que avivó sospechas de un alineamiento geopolítico bajo la administración de Javier Milei, aliada con Donald Trump. Críticos, como el gobernador Gustavo Melella y sectores peronistas, denuncian que esto podría convertir el puerto en un centro logístico militar y comercial bajo influencia estadounidense, afectando la soberanía argentina en la Antártida, las Islas Malvinas y rutas marítimas clave como el Pasaje de Drake. Sin embargo, el gobierno nacional niega cualquier cesión y enfatiza que la intervención busca "orden y transparencia".
Rol del Puerto de Ushuaia en Rutas Navales y su Relación con Portaaviones Estadounidenses
El puerto no es directamente un punto de paso obligatorio para los portaaviones de EE.UU., como los de clase Nimitz o Ford (ej. USS George Washington), que transitan por el Atlántico Sur para rodear Sudamérica cuando no pueden usar el Canal de Panamá debido a sus dimensiones. Estas rutas incluyen el Pasaje de Drake (aguas internacionales entre el Cabo de Hornos y la Antártida) o el Estrecho de Magallanes (aguas territoriales chilenas, con acceso regulado por tratados internacionales). Ushuaia sirve principalmente como base para cruceros turísticos (más del 90% del tráfico antártico mundial), expediciones científicas, buques de pesca y carga, con un presupuesto anual de alrededor de 22.000 millones de pesos argentinos.
El Foco del Interés Estadounidense
El interés de EE.UU. en Ushuaia se centra en la proyectada Base Naval Integrada (en desarrollo desde 2022), que podría usarse para reabastecimiento de submarinos, logística antártica y monitoreo de rutas bioceánicas. Visitas previas de comandantes del Comando Sur (Laura Richardson en 2024 y Alvin Holsey en 2025) y anuncios de cooperación militar destacan este enfoque, enmarcado en la contención de influencias chinas o rusas en el hemisferio sur.
Hipótesis: ¿Qué Pasaría con los Portaaviones si el Puerto Estuviera en Manos Soberanas Argentinas?
La pregunta es hipotética y asume un escenario donde el puerto permanece bajo control exclusivo y soberano de Argentina, sin intervenciones nacionales que faciliten influencias externas (como las denunciadas en 2026). En este caso, el impacto en los portaaviones estadounidenses sería limitado, pero podría generar implicaciones indirectas en la logística y proyección naval de EE.UU. en la región. Analicemos paso a paso:
- 1 Tránsito por rutas marítimas sin cambios directos:
- 2 Pérdida de potencial logístico para EE.UU.:
- 3 Implicaciones geopolíticas y de soberanía:
- 4 Escenarios extremos (poco probables):
Los portaaviones de EE.UU. no dependen del Puerto de Ushuaia para sus travesías alrededor de Sudamérica. Ejemplos como el USS George Washington en 2024 (operación Southern Seas) transitaron el Pasaje de Drake o el Estrecho de Magallanes sin escalas obligatorias en Ushuaia. Estas rutas son internacionales o reguladas por acuerdos bilaterales (con Chile), por lo que un control soberano argentino no bloquearía el paso, siempre que se respeten tratados como el de 1881 (Estrecho de Magallanes abierto a navegación neutral). En resumen, los portaaviones podrían continuar sus rutas sin alteraciones mayores.
Si Argentina ejerce soberanía plena, podría rechazar o limitar el uso del puerto para buques militares extranjeros, incluyendo reabastecimiento o mantenimiento. Esto afectaría más a submarinos o buques auxiliares que buscan bases en el Atlántico Sur para operaciones antárticas o patrullajes. Para portaaviones, que operan con autonomía extendida y portaaviones de escolta, el impacto sería menor, pero podría complicar ejercicios conjuntos o respuestas rápidas en la región (ej. contra pesca ilegal o monitoreo de rutas).
Un control soberano argentino fortalecería la proyección nacional en la Antártida y el Atlántico Sur, potencialmente priorizando alianzas regionales (con Chile o Brasil) sobre las con EE.UU. Esto podría tensionar relaciones con Washington, que ve Ushuaia como contrapeso a China (proyectos portuarios previos en la zona generaron alertas). En un escenario de conflicto global (ej. disrupción en Panamá), EE.UU. podría buscar alternativas como Punta Arenas (Chile), reduciendo la dependencia de Ushuaia.
Desde la perspectiva soberanista, esto preservaría recursos (pesca, hidrocarburos) y evitaría "entregas" como las denunciadas, pero podría limitar inversiones extranjeras en infraestructura.
Si Argentina adopta una postura restrictiva (ej. negando permisos de paso en aguas adyacentes), podría escalar tensiones diplomáticas, afectando transitos navales. Sin embargo, el Derecho Internacional del Mar (Convemar) protege la navegación inocente en pasajes como el Drake. En el peor caso, EE.UU. podría redirigir rutas a través del Cabo de Buena Esperanza (África), duplicando tiempos y costos, pero esto no es realista sin un conflicto mayor.
Razones Clave del Interés Estadounidense en Ushuaia
- 1 Puerta de entrada a la Antártida y control del Pasaje de Drake:
- 2 Contrarrestar la influencia china en el hemisferio sur:
- 3 Base Naval Integrada y Polo Logístico Antártico:
- 4 Recursos naturales y rutas marítimas:
- 5 Alineamiento político con Milei y Trump:
Ushuaia está a solo ~1.000 km de la Península Antártica, lo que la convierte en el punto continental más cercano y accesible para operaciones logísticas (abastecimiento, reparaciones, proyección de presencia). EE.UU. busca fortalecer su "puerta de entrada al continente blanco" (como lo definió Milei en 2024 junto a Laura Richardson), en competencia con China (que expande bases científicas y pesca en el sur), Rusia y hasta potencias europeas. La Antártida tiene recursos estratégicos (minerales raros, agua dulce, biodiversidad) y valor militar (rutas, vigilancia).
Washington ve con preocupación la expansión china en América Latina (ej. estación espacial en Neuquén, inversiones en puertos y recursos). Ushuaia ofrece una posición para monitorear y limitar esa influencia en el Atlántico Sur y rutas marítimas clave. Visitas de comandantes como Laura Richardson (2024) y Alvin Holsey (2025, dos veces) enfatizaron esto: "proteger rutas vitales para el comercio global" y evitar que rivales ganen terreno.
Argentina construye desde 2022 la Base Naval Integrada en Ushuaia (con muelle profundo, talleres, almacenes), presentada como proyecto soberano para Antártida. Pero desde 2024, Milei la promocionó como "proyecto compartido" con EE.UU., con cooperación en logística, ejercicios (ej. Operación Tridente 2025 en Ushuaia y otras bases) y posible uso para submarinos nucleares estadounidenses (reportes de 2025). No hay base "permanente" de EE.UU. confirmada, pero sí financiamiento, visitas y acuerdos ad hoc que permiten presencia operativa.
El Atlántico Sur es cada vez más disputado por pesca, hidrocarburos offshore, minerales críticos (tierras raras en la región) y control de pasos interoceánicos. EE.UU. busca posiciones para vigilancia, respuesta rápida y extracción futura, especialmente ante el derretimiento antártico que abre nuevas rutas y recursos.
El gobierno argentino (Milei) prioriza alianza con EE.UU. para apoyo económico (rescates FMI/Tesoro 2025), militar (compra de equipamiento) y geopolítico (fortalecer reclamo Malvinas/Antártida con respaldo de Washington). Declaraciones oficiales y visitas (avión C-40 con delegación congresal en enero 2026) coinciden con intervención del puerto (Resolución 4/2026), que opositores ven como "entrega" para facilitar control estadounidense.
¿Es una "Base Estadounidense" o Cooperación?
Oficialmente, el gobierno argentino niega base extranjera permanente: es "argentina" con cooperación bilateral (logística, entrenamiento). Pero críticos (oposición, gobernador Melella, analistas) lo ven como cesión de facto de soberanía: intervención del puerto quita control provincial, permite escalas y operaciones de SOUTHCOM (acrónimo en inglés de United States Southern Command, o Comando Sur de Estados Unidos, oficialmente USSOUTHCOM o U.S. Southern Command), y alinea Argentina con estrategia Trump (reducir influencia China/Rusia en el sur). Precedentes: ejercicios militares autorizados por decreto (sin Congreso), visitas frecuentes y declaraciones de "puerta compartida".

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