Washington Planea Robarnos la Soberanía con Dolarización: El Documento que Nadie Quiere que Leas
Al pueblo argentino que construye día a día su destino:
Desde el Observatorio Soberanía Argentina Gral. Jorge Edgar Leal, nos dirigimos a ustedes con serenidad, pero con firmeza. Los integrantes del mismo comprometidos con las ideas del campo Nacional Y Popular Argentinos sumando los aportes de pensadores como Lyndon LaRouche, analizamos el artículo publicado el 12 de febrero de 2026 en Small Wars Journal por Johannes Schmidt, titulado "Ahead of the Future Fight: Washington Should 'Enlist and Expand' Regional Partnerships for Dollarization".
Este texto, proveniente de un medio vinculado al ámbito de defensa estadounidense, no es un mero comentario académico: propone una estrategia geopolítica explícita que vincula la dolarización de economías latinoamericanas a los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos. En el contexto de la "Operación Resolución Absoluta" en Venezuela (enero de 2026) y el llamado "Corolario Trump" a la Doctrina Monroe (incorporado en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025), el artículo presenta la adopción del dólar como herramienta para estabilizar la región, relocalizar industrias ("nearshoring") y negar espacios a competidores como China, Rusia e Irán, pero no solo a ellos sino a su principal competidor, los BRICS.
Entendamos este escenario estratégico con claridad, sin exageraciones ni lenguaje inflamatorio, lo que esto implica para nuestra Soberanía Política, Independencia Económica Y Justicia Social –los tres pilares del sobre los que se asienta el campo nacional y popular –, y cómo afecta la recuperación del hombre argentino como sujeto digno y creador de su propia historia.
El autor argumenta que la dolarización elimina riesgos cambiarios, atrae inversiones y proporciona "estabilidad" en países con historiales de inflación alta. Cita casos como Ecuador (dolarizado en 2000 tras una crisis severa, logrando inflación de un dígito desde 2003), Venezuela (uso de facto del dólar tras hiperinflación y colapso bajo Maduro) y menciona Argentina como un caso donde eliminar el riesgo cambiario haría más atractiva la inversión, según Emilio Ocampo (asesor de Milei, que renunció al gobierno).
Sin embargo, desde una perspectiva nacional y popular desde la visión de la economía física, esta "estabilidad" tiene un costo elevado: la pérdida de Soberanía Monetaria. Sin control sobre la emisión y las tasas de interés, un país no puede dirigir crédito nacional hacia grandes proyectos productivos –ferrocarriles, energía nuclear, irrigación masiva, industrialización– que generen empleo digno y desarrollo inclusivo. Los Nacionalistas como Yrigoyen, Peron, Mosconi, Pistarini, entre otros, lo entendían perfectamente: la Independencia Económica no es aislamiento, sino capacidad de decidir políticas que prioricen al trabajador y al pueblo sobre los flujos especulativos internacionales.
La dolarización, en este esquema, integra a Latinoamérica en un "orden financiero liberal" liderado por EE.UU., pero subordinado a decisiones de la Reserva Federal. Como señala LaRouche, el sistema post-1971 (tipos de cambio flotantes) es destructivo para la economía real: favorece la especulación sobre la producción real. En lugar de un "corsé malthusiano" que limita el crecimiento, necesitamos mecanismos Soberanos para financiar el progreso compartido, no dependencia de un dólar que responde a prioridades ajenas.
El artículo invoca una visión pragmática y reactiva: "seguridad antes que nada" (citando a Maslow y a un oficial militar estadounidense), enfocada en amenazas híbridas, cibernéticas e IA. Es una perspectiva que reduce al ser humano a necesidades básicas de supervivencia y estabilidad institucional.
La Doctrina Nacional, en cambio, nos legó una concepción elevada del hombre: el trabajador argentino como protagonista de la historia, capaz de crear, de soñar con una Patria Socialmente Justa, Económicamente Independiente y Políticamente Soberana. No un sujeto pasivo que acepta "dólares más estables" impuestos desde afuera, sino un ser que asciende mediante la razón creativa y el esfuerzo colectivo. LaRouche complementa la doctrina con su defensa del platonismo: salir de las sombras de la mera supervivencia hacia principios universales de progreso humano –energía de fusión, exploración espacial, grandes obras que eleven la dignidad–.
La propuesta de Schmidt trata a Latinoamérica como "retaguardia logística" para proyecciones en el Indo-Pacífico. Esto contradice el espíritu Nacional: no somos peones en ajedrez ajeno, sino naciones soberanas que eligen alianzas en igualdad, no subordinación.
Culturalmente, el texto proyecta un "siglo de oro de interés nacional compartido" unificado por la dependencia financiera. Esto arriesga homogeneizar identidades, erosionando el republicanismo bolivariano, la sabiduría indígena y la herencia clásica europea que enriquecen nuestra cultura latinoamericana.
La educación clásica es la que promueve una educación que eleva el alma: acceso universal al conocimiento, al arte clásico, a la ciencia. Sin esa base cultural, cualquier "estabilidad" económica es frágil: genera poblaciones pasivas, vulnerables a manipulaciones externas. La verdadera soberanía cultural radica en formar ciudadanos que piensen, creen y construyan, no en adoptar modelos que prioricen la integración financiera sobre la identidad propia.
El Marco Geopolítico: El "Corolario Trump" y sus Implicancias
La Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 revive la Doctrina Monroe con un "corolario Trump": reafirmar la preeminencia estadounidense en el hemisferio, negando acceso a competidores no hemisféricos y promoviendo "relocalización cercana" o "acercamiento de la producción" favorable a los intereses estadounidenses, con incentivos como comercio libre de aranceles. El artículo vincula esto directamente a la dolarización como ancla del orden financiero liberal.
Los Cipayos vernáculos lo sazonaron con la destrucción del trabajo argentino destruyendo la economía física vía DNU, sin la reprobación de legisladores abyectos y venales, y la demolición de los derechos del trabajador argentino, con una reforma laboral totalmente esclavista, acorde a los inicios del Siglo XX.
En este escenario la Argentina –con su debate sobre dolarización bajo el gobierno actual–, esto representa un dilema: ¿estabilidad a costa no solo de sumisión sino de dependencia colonial absoluta o liberación? La propuesta puede ofrecer alivio inflacionario temporal, pero a expensas de herramientas soberanas para el desarrollo. Durante los gobiernos nacionales y populares que realmente respetaron el legado de defender los intereses populares, nos enseñaron que la verdadera salida es diversificar alianzas (incluyendo BRICS, China, Rusia) y fortalecer instituciones nacionales, no ceder soberanía monetaria.
Llamado Reflexivo
Este artículo no se trata de estar alerta ante una inminente invasión armada, sino una amenaza inmediata y real, que de sentarnos sin actuar, profundizará las dependencias históricas y limitará nuestro horizonte de progreso. Desde el Observatorio, inspirados en la Doctrina Nacional y en Lyndon LaRouche –quien alertó sobre el imperialismo financiero–, invitamos a un debate sereno pero profundo.
Rechacemos la sumisión disfrazada de pragmatismo. Apostemos por un camino multipolar de cooperación real: grandes proyectos regionales financiados con crédito soberano, educación clásica para elevar al hombre argentino, y alianzas que respeten nuestra dignidad. La Patria no se construye entregando las llaves de la patria a personas ajenas, sino forjando nuestro propio destino.
