Foto 5 “Caminando en el Glaciar” Acrílico sobre tela 60x170 Año 2009 

Alberto Morales, 2° Parte

Desde el Observatorio de Soberanía Argentina General Jorge Edgar Leal tenemos el agrado y el compromiso de difundir nuestra Cultura Nacional, y, en ese marco, y durante el mes en que celebramos a la Antártida, es que entrevistamos y visitamos a un gran artista plástico de trascendencia internacional, que hizo de la Antártida y de Malvinas, el corazón de su obra y trabajo.


Como les contaba en la primer parte de la nota, mi viaje a la Antártida como artista, para mí fue un viaje iniciático. ¿Por qué un viaje iniciático? Eh, todo esto que les cuento y que les voy a seguir contando es una elaboración posterior al viaje. O sea, después que yo llegué a Buenos Aires, después de haber vivido esos cuarenta días en la Antártida. Porque fue tan fuerte el encuentro con ese continente, con esa naturaleza, con ese clima, como digo siempre, es un continente extremo en todo, me costó más adaptarme a Buenos Aires cuando volví, que adaptarme a la Antártida. 


Allá tuve que conocer y reconocer todo ese lugar, todo ese nuevo mundo, lo fui descifrando en los meses y en los años de trabajo, mientras pintaba e iba evolucionando. Yo siempre me consideré un artista no figurativo. La obra no figurativa es aquella que no necesita pintar elementos conocidos o reconocibles: una manzana, un paisaje, una casa, una persona. Esos son los objetos figurativos, y uno necesita apoyarse en elementos conocidos para poder producir una obra. Y yo arranqué como estudiante, pintando naturalezas muertas, paisajes... Hasta que uno va evolucionando y va tratando de buscar esto de la síntesis y de la esencia de las cosas, lo más expresivo posible, sin la anécdota, sin contarlo. Tiene que ser una imagen y transmitir sensaciones emocionales, afectivas. 



Foto 6 “Mar de Weddell” Acrílico collage sobre tela 100x200cm. Año 2007

Son las sensaciones que uno siente en el cuerpo, que siente el viento, siente la luz, siente la caricia, siente el amor. ¿Cómo traducirlos en pintura? Bueno, es oficio y es trabajo, y es estar en el taller y trabajar todos los días. Les decía que me había documentado con apuntes o algunas obras que hice allá. Muy pocas, dos, tres, cuatro obras habré hecho, y apuntes, varios apuntes y bocetos, y fundamentalmente con fotografías. Así que con las fotografías recordaba los paisajes, recordaba el lugar, recordaba el frío, recordaba el viento, recordaba los encuentros y recordaba las caminatas. Y de golpe encontraba una imagen que me interesaba y empezaba a trabajar. Estaba pintando y estaba haciendo figuración, estaba haciendo obras con más anécdotas, o sea, contando más cosas, que incluso mis compañeros me cargaban, me decían que me había vuelto figurativo. No es que me haya vuelto figurativo, sino que estaba, como les decía, conociendo y reconociendo el mundo que nos rodea. Y a medida que iba pasando el tiempo, cada vez iba logrando más soltura, más confianza, más libertad y más síntesis, y podía contar las cosas, podía contar esa Antártida de otra manera. Hasta el punto que cuando hice el libro, el título original de todo mi proyecto, como les decía en la primera parte de la nota, era "Al sur del sur, Antártida argentina", pero cuando hice el libro, el libro se tituló "Al sur del sur, mi Antártida". ¿Por qué? Porque ya sentía que estaba pintando mi propia Antártida. Yo ya me había apropiado de la Antártida. 


Bueno, un amigo, y además mi analista, al cual quería mucho y falleció hace un tiempo, cuando le decía que yo me había apropiado de la Antártida, él me decía que, en realidad, la Antártida se había apropiado de mí. Y por eso la tenía tan internalizada, que me había apropiado, que ya éramos uno y la podía pintar, no la estaba describiendo, la estaba haciendo. Yo hacía la Antártida, yo hago a la Antártida, es mi Antártida, lo que yo recogí de ese viaje, de esa experiencia de vida. Y así fui logrando cada vez más síntesis, llegué a pintar y a hacer una litografía, por ejemplo, una de las técnicas de grabado, donde todo el fondo es negro y el horizonte es una línea. Y pinturas también, que son una sola línea, todo el fondo negro. Y son muy fuertes, se sienten mucho. 


En esta nota les estoy presentando unas cuatro obras, pero están todas en mi página web y, obviamente, en mi libro, que tiene el relato de toda la experiencia de vida y comentarios. En ese momento del trabajo, como les decía, tenía muchas emociones, muchas cosas que me quedaron grabadas y una de las más fuertes, que me di cuenta también cuando volví acá, fue el horizonte, que aparecía constantemente en todas las obras. Tan cerca del polo sur el horizonte aparece a los trescientos sesenta grados de donde estés parado, y vayas para donde vayas, siempre vas a ver un horizonte. 


Una de las cosas, hablando del horizonte, que aprendí, que me traje, y que se han metido en mí como una de las cosas que quiero transmitir en mi obra, es que uno parado ahí, en la Antártida, en ese blanco de la nieve, miras para adelante y ves el horizonte, y miras para atrás y no ves a la madre, no ves al padre. O sea, no hay hombre originario. Sentis que no hay nadie antes que vos, que estás solo. Aparte, cuando miras el piso, lo que ves es tu propia huella. O sea, no tenés nadie adelante, no tenés nadie atrás, y está tu huella, que encima se va con la primera nevada, o con el viento que sopla siempre. O sea, ahí estás absolutamente solo. Yo sentía que cada uno de nosotros es el principio y el fin de todas las cosas. Todo eso que me pasó, y trato de contarlo a través de la obra, porque es mío, o sea, yo lo puedo contar pero no lo termino de transmitir, pues cada uno tiene su propia vivencia, qué es lo que le pasa en ese lugar, cómo se banca el aislamiento, la soledad, el vacío, el silencio. El silencio visual es muy fuerte. Y como les dije, a la Antártida, cuando llegas, la amas o la odias. Bueno, yo me enamoré de ese continente. ¿Por qué? No sé, qué sé yo, porque así es el amor, no sabéis, te enamoras. Y lo que quiero transmitir en la obra es ese enamoramiento. Y no tiene una razón, nació solo. 

Foto 3 “Más allá del límite” Acrílico sobre tela 100x150 cm Año 2011


Me acordaba que cuando iba a la escuela, a la primaria y a la secundaria, estaban los mapas récord, los mapas que estudiábamos Geografía, y estaba el mapa de la Argentina, y al lado de las Malvinas había un rectángulo con un triángulo adentro que decía Antártida Argentina. Pero los números, los paralelos y los meridianos no, no coincidían con los que estaban en el mapa de la Argentina. Y tenía la sensación de que eso no estaba ahí, que estaba en otro lado, como que la habían puesto en un costado porque no había lugar en la hoja. No sé, cosas que uno se fantasea. Y, en realidad, lo que descubrí también con la vuelta, con la elaboración de todo ese proyecto, de toda esa vivencia, la sensación que me quedó es que en realidad a la Antártida nos la escondían. No querían hablar de la Antártida Argentina. La escondían. O sea, no estuvo siempre eso circunscripto a lo que es la ciencia, la política, la geopolítica, lo militar, y era un público muy chico. 


Con el Tratado Antártico, pasa de la órbita militar a la parte civil, a la Cancillería, a la parte política del país. Y para eso tenía que hacerse una Ley, y en esa ley se establecía que tanto el Instituto Antártico Argentino como la Dirección Nacional del Antártico tenían que procurar una cultura antártica. Eso se hizo en el año '59, pero nunca se llevó a cabo. Recién en el 2005, el doctor Mariano Mémolli, que era el Director Nacional del Antártico en ese momento empezó a trabajar con este tema de hacer arte en la Antártida. Y bueno, yo fui el primero, la idea era poder comunicar a otros públicos qué es la Antártida, sacarlo de ese círculo pequeño de la ciencia, de lo político, de lo geopolítico, de lo militar. Y la idea es que, a través de, de mi enamoramiento, de todo lo que yo pueda poner en la obra, de ese enamoramiento con ese territorio y de ese enamoramiento con sentido de pertenencia, poder lograr que el público se enamore, o conozca la Antártida, desde otro lugar, otra visión. 


Yo hago una visión poética de lo que es la Antártida y pretendo que el público se pueda enamorar de la Antártida, enamorándose de la obra, de lo que yo hago, haciendo como una transferencia. Las imágenes lo van a remitir a la Antártida. ¿Y, por qué digo que lo escondían? ¿Y por qué quiero hacer esto? ¿Por qué hago este planteo con la obra a través del enamoramiento y del sentido de pertenencia? Porque no se puede amar lo que no se conoce. Por eso digo que siempre estuvo escondido, no se hablaba. Nosotros en la escuela nos enseñaban los ríos de Europa, las montañas de Asia y no sabíamos ni siquiera que teníamos un riachuelo o un río de la Plata o el río Negro. Y bueno, menos se hablaba de la Antártida. ¿Quién hablaba de la Antártida? ¿Quién sabía algo de la Antártida cuando estábamos en la primaria, en la secundaria? Entonces, no se puede amar lo que no se conoce y no se puede defender lo que no se ama.


Bueno, esta idea era lograr una masa crítica de argentinos que conozcan y reconozcan que la Antártida es parte de nuestro territorio, porque si no la conocen, no se habla, no se educa, no se enseña, no se cuenta, no se muestra, no existe. Ese es el tema. Y bueno, y con mi obra mi intención es esa, que a través de mi enamoramiento y de esos símbolos que uno crea con el, con el arte, esas imágenes, esas texturas, formas, colores, la luz, el viento, lo traduce y es a través de las emociones que se transmite todo esto. 


Foto 4 “Malvinas, un nuevo amanecer” Acrílico sobre tela 155x470 cm Año 2013

Esas son algunas de las cosas que he aprendido y que las quiero traer al continente. Otra de las cosas que quiero traer al continente, y tratar de transmitir en la obra, es que cuando llego a la Antártida, el jefe de la base me dice: "Mira, Alberto, no sé qué es lo que venís a hacer acá. Es tu trabajo, hacelo, no lo hagas, problema tuyo, yo no tengo nada que ver con eso. Pero mi problema, mi obligación es la seguridad. Mi obligación es que todos estén bien y que estén todos cuidados. Te pido que no te alejes de la base. Si te alejas de la base avisá. Si pensás que vas a tardar, búscate un compañero. Si piensan que van a tardar, llévense un Handy. No es por controlar ni por vigilar, es por seguridad. Si de golpe te pasa algo y no sabemos donde estás, si no te vemos, ¿dónde te vamos a buscar? Tenemos que salir a buscarte los 360° grados alrededor de la base, pero si nos decís: 'Mira, voy a ir por este lugar', y no te vemos, bueno, vamos a ir por ese lugar a buscarte". Ahí comprendí, porque yo allá me sentí absolutamente cuidado y protegido. Y una de las cosas que aprendí fundamental, es que la supervivencia de uno en la Antártida depende de la supervivencia del otro. Entonces, el otro me tiene que cuidar a mí, porque si a él le pasa algo, yo tengo que estar bien para poderlo cuidar a él. ¿Qué quiere decir esto? Que nadie sobra, que somos todos importantes. Todos nos tenemos que cuidar, si ese pensamiento se pudiera inculcar en todo el país, en este momento cuarenta y cinco, cincuenta millones de personas estarían pensando: ¿Cómo estará Alberto? Y me estarían cuidando. 


Esas cosas no ocurren hoy.... pero bueno, es lo que quiero transmitir en mi obra. Esas son las cosas que quiero poner en mi trabajo de alguna manera, y que en algún momento salen. Y no literalmente, sino hay que enfrentar las obras, acercarse a las obras, mirar las obras. No tratar de entenderlas, sino disfrutarlas, dejar qué vibraciones pasan y no asustarse por lo que uno ve, dejarse emocionar. Es igual que el amor, no hay que entenderlo, hay que disfrutarlo. Con la obra de arte pasa exactamente lo mismo. 


Después de tanto tiempo, tengo mucha obra realizada, y siempre estoy trabajando y proyectando nuevos trabajos. En este momento, por ejemplo, estoy trabajando en una serie de horizontes suspendidos. Estoy haciendo esculturas. ¿Por qué? Porque en un momento me di cuenta que en la mayor cantidad de obras que tengo, los horizontes tenían una presencia muy fuerte. O sea, ¿qué me pasaba con el horizonte? Lo descubrí mientras lo pintaba. Veo las obras y siempre tenía el horizonte en ellas. Digo: bueno, pero eso tiene una cosa muy fuerte. No sé por qué se me ocurrió que me gustaría sacar el horizonte, sacarlo de la tela y materializarlo. Quería que estuviera... Era tan fuerte el horizonte, que no necesitaba todo lo demás, ni el piso, ni el cielo, quería el horizonte solo. [risas] Entonces, la única manera era hacerlo escultura, materializar el horizonte. Y materializar el horizonte en una escultura, lo tomo también como otra cosa que aprendí, es que esa sensación de que uno cuando ve un horizonte, siente la curiosidad de saber qué hay del otro lado, cómo sigue esto... 


Y si vas hasta ese horizonte, lo que vas a encontrar en la Antártida es otro horizonte, y si vas al otro, vas a encontrar otro horizonte. Es siempre distinto, pero siempre está el horizonte. Y el horizonte como metáfora, metáfora de futuro. Cada uno de nosotros, cada persona, tenemos una visión nuestra en el futuro. O sea, qué quiero hacer en la vida, qué quiero hacer más adelante, cómo me veo, cómo me pienso. Algunos quisieran ser médico, entonces trabajo como médico, me visualizo en el futuro como médico, como artista, como presidente, como ingeniero, como líder, lo que se te ocurra, lo que siente cada uno, lo que quiere ser. 


Y en estas esculturas hice horizontes suspendidos, porque estos horizontes no necesariamente son horizontales. Los horizontes que estoy haciendo están suspendidos en el aire. Por ejemplo tengo una de las esculturas con un motor que lo hace girar, no toca el piso, y está suspendido del techo. Hay otro que está también suspendido en el aire, pero inclinado y volando en el espacio. Es toda una serie que quiero hacer de horizonte para hacer una muestra con estos horizontes suspendidos y los horizontes en las pinturas, los horizontes horizontales. 

 Escultura móvil de horizonte 👇   

https://drive.google.com/file/d/1KWUyGMAZHuKzO6fojcMS5jHB4GFlJYwV/view

Yo digo que nací pintor, y todo para mí parte de la pintura. Por eso incluso las esculturas las hago en distintos materiales, en distintos colores y posiciones. A la escultura le pongo color también. También tengo obra gráfica. En la gráfica hay distintos tipos de impresiones, hay distintas disciplinas dentro de la impresión: la serigrafía, la litografía, las monocopias. Siempre dije que a mí no me importa el material, sino qué es lo que hago yo con él. Hago lo que tengo ganas de hacer en el momento que tengo ganas de hacer, las ideas, los proyectos, los sueños. Siempre tengo una idea, una vuelta más y una búsqueda más para ir contando lo que quiero contar. Porque un artista, en realidad, lo que hace es contar de alguna manera lo que no puede contar de otra. O sea, todo esto no puedo contarlo en palabras lo que viví, por eso lo pinto. Una vez a Beethoven le preguntaron qué había querido decir con la Quinta Sinfonía y este hombre le contestó: «Si supiera lo que quería contar, no hubiera hecho música». 


Esa es mi... poco más, poco menos, la idea de lo que estoy haciendo con la obra y lo que les quise compartir en esta nueva entrega de  de la nota que estamos haciendo con el Observatorio. Un abrazo, y espero sus comentarios. 

Alberto Morales, artista plástico y Patriota