50 años del último golpe cívico-militar
“La historia es presente y futuro: Nunca Más a las dictaduras cívico-militares”
En las vísperas de un nuevo aniversario del último golpe cívico-militar perpetrado hace medio siglo, el contexto nos obliga a una reflexión profunda sobre el pasado, el presente y el futuro de nuestra nación argentina. Suelo explicarlo y debatirlo con mis estudiantes del nivel secundario en las cátedras de Historia, Política y Ciudadanía y Sociología, no sin antes una pregunta disparadora. ¿Cuántos golpes de estado padeció la Argentina en su joven historia? La mayoría dice uno o dos y se sorprenden frente a la respuesta: seis golpes de estado propiciados por las F.F.A.A. durante un lapso de 46 años. Todos inmediatamente después de la revolucionaria Ley Sáenz Peña, que impuso la voluntad popular de la democracia en plenitud y expulsó de la centralidad del poder a los conservadores después de seis décadas. Esas décadas del fraude patriótico desarrollaron una argentina pastoril sustentada en la dependencia con el modelo agroexportador en sumisión con el imperio inglés. En ese contexto el gobierno nacional solo podía se conducido por personas de bien como lo eran los miembros de la Sociedad Rural Argentina
Debemos comprender entonces que esa distinguida clase de terratenientes concentraba las tradicionales ocupaciones de referencia: abogados, médicos, sacerdotes y militares. No es entonces casualidad que detrás de cada interrupción de los gobiernos democráticos aparecieran siempre los militares bajo el lema “La Patria esta en peligro”. ¿Estaba en peligro la Argentina cuando en 1930 los radicales gobernaban con el apoyo popular, después de ganar consecutivamente tres elecciones? La respuesta es NO. ¿Estaba en peligro la República cuando repitieron los golpes al peronismo en 1955 y 1976?: La respuesta sigue siendo NO. En los golpes de 1943, 1962 y 1966 se advierten condiciones particulares ya que esos gobiernos eran ilegítimos porque se habían erigido con la proscripción del radicalismo el primero y los otros con la prohibición del peronismo. ¿Qué Patria estaba en peligro entonces? La de los conservadores y poderosos que querían continuar desarrollando una Argentina para pocos, sometiendo al Pueblo a su dominación y esclavitud por ser la chusma, los negros y los herederos de los indios. Estos sectores populares habían cometido el pecado imperdonable de querer participar del progreso, de la civilización y de la consecuente abundancia que traerá el progreso indefinido.
Por lo mencionado este 50° aniversario nos impone una profunda reflexión que no se debe concentrar únicamente sobre los terribles años del plan sistemático de secuestros, torturas y desapariciones del 76'-83'. En todos los golpes se suscitaron los secuestros, las torturas, los fusilamientos e incluso las desapariciones. Debemos entender el último como el corolario de un siglo XX impuesto por los intereses económicos del poder clasista conservador, pero no perdamos de vista que a partir del golpe de 1955 los patrocinantes sumaron el apoyo del imperio norteamericano al igual que en todos los posteriores. Las F.F.A.A. fueron entonces el brazo ejecutor y fueron enjuiciados, solo los últimos, pero los autores intelectuales nunca rindieron cuentas- los responsables interiores y exteriores siguen haciendo de las suyas.
Hace unos días un alumno me consultaba si esto podía volver a suceder: la respuesta no es concluyente: difícil pero no imposible. Pero la consigna no acerca tranquilidad sino preocupación: Hoy no es necesario, ya que ellos siguen manejando los resortes del poder político, económico y judicial. El poder concentrado puede desestabilizar la economía acusando un golpe definitivo frente a la siempre frágil economía de los bolsillos de los trabajadores, o puede encarcelar a sus enemigos políticos con fotocopias de un cuaderno que nunca existió. La historia se resume de esta forma: los justos terminan presos, desaparecidos, fusilados o castigados con el olvido y los culpables intelectuales de los males argentinos, libres como siempre desde 1862, o incluso peor, ostentando monumentos y avenidas principales como patriotas. Por eso la historia es presente y futuro, hoy decimos y repetimos NUNCA MAS a las dictaduras cívico-militares en nuestro país y NUNCA MAS a la alianza con los imperios que violan sistemáticamente nuestra soberanía.
Prof. Ciro Roselli
Profesor en Historia