Nunca antes los Pueblos del mundo tuvieron un Papa más cercano y parecido a ellos. Nunca antes el planeta Tierra tuvo un mayor defensor, que entendía cabalmente que es nuestra casa común, que debemos proteger y vivirla con gratitud y en fraternidad. Nunca antes un Papa combatió la corrupción moral y material vaticana, y de la Iglesia toda, castigando a los inmorales y echando a los corruptos. Nunca antes un Papa hizo de la sencillez y el desprecio a todo lujo el signo distintivo de su papado. Nunca antes un Papa hizo tanto por los migrantes, desplazados y descartados del mundo. 


Dijo que el programa de su papado sería Mateo 25, y cumplió con cada uno de los versículos de ese programa de Cristo para la humanidad, bienaventuranzas que nos permitirían vivir en un mundo bienaventurado de si las cumpliríamos. Francisco cumplió ¿nosotros qué vamos a hacer?


Dios da pan a quién no tiene dientes, dice el refrán, y los argentinos somos fanáticos en hacer que ese refrán se cumpla. Aquí se dedicaron a combatirlo, a difamarlo, a tergiversar sus palabras y propuestas. Somos los únicos que tuvimos un Papa y no supimos aprovecharlo, aunque más no fuera por viveza criolla, ya que no nos daba ni la inteligencia ni la estatura moral y ética para comprenderlo, mucho menos para seguirlo. Como Cristo no fue profeta en su tierra, y como Cristo, de la dirigencia y clase más acomodada es de donde se hizo sus mayores enemigos, los de más abajito, sí fuimos muchos los que amamos y seguimos pregonando su mensaje. Para nosotros, Francisco y su mensaje, siguen siendo luz, camino y esperanza, Por eso, desde el Observatorio de Soberanía Argentina, celebramos este 13 de marzo, el día que Papá Dios nos quiso hacer un regalo con Francisco, y así como el Espíritu Santo descendió en forma de paloma sobre Jesús cuando fue bautizado por Juan el Bautista iniciando su ministerio, así hizo Dios descender una paloma blanca a la vista de todos cuando Francisco inició el suyo. Muéstrenme la foto, o el relato, que con otro Papa haya sucedido lo mismo...   


Así somos los seres humanos lamentablemente, no vemos un elefante pintado de rosa en un bazar. No es tarde para poner en práctica el programa de Francisco: Mateo 25, ni Laudato Si, ni Fratelli tutti, ni todo lo que nos enseñó con su ejemplo. 


Compartimos aquí mucho de lo que dijo y escribió, ojalá entendamos algo y lo hagamos realidad:





Laudato Si en 20 citas


  1. La tierra clama a nosotros por el daño que le hemos causado con nuestro uso irresponsable y el abuso de los bienes con los que Dios la ha dotado. (Laudato Si', 2)
  2. “¿Qué clase de mundo queremos dejar a quienes vengan después de nosotros, a los niños que ahora están creciendo?” (Laudato Si', 160)
  3. «Debemos comprender que un verdadero enfoque ecológico siempre se convierte en un enfoque social; debe integrar cuestiones de justicia en los debates sobre el medio ambiente, para así escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres. » (Laudato Si', 49)
  4. “No puede haber renovación de nuestra relación con la naturaleza sin una renovación de la humanidad misma.” (Laudato Si'118)
  5. “Es una cuestión que nos afecta profundamente, pues tiene que ver con el significado último de nuestra estancia en la tierra.” (Laudato Si'160)
  6. «Si afrontamos con valentía estas cuestiones, nos vemos inexorablemente llevados a plantearnos otras preguntas cruciales: ¿Cuál es el propósito de nuestra vida en este mundo? ¿Por qué estamos aquí? ¿Cuál es el objetivo de nuestro trabajo y de todos nuestros esfuerzos?» (Laudato Si'160)
  7. “A menos que abordemos estas cuestiones más profundas, no creo que nuestra preocupación por la ecología produzca resultados significativos.” (Laudato Si' 160)
  8. “Los hombres y las mujeres de nuestro mundo posmoderno corren el riesgo de un individualismo desenfrenado, y muchos problemas de la sociedad están relacionados con la cultura egocéntrica de gratificación instantánea de hoy en día.” (Laudato Si' 162)
  9. “Es posible que no comprendamos la gravedad de los desafíos que ahora tenemos ante nosotros.” (Laudato Si', 105)
  10. “Buscar únicamente una solución técnica es… enmascarar los verdaderos y más profundos problemas del sistema global.” (Laudato Si', 111)
  11. «Así es como terminamos adorando poderes terrenales, o usurpando nosotros mismos el lugar de Dios, incluso hasta el punto de reclamar un derecho ilimitado a pisotear su creación.» (Laudato Si', 75)
  12. “La mejor manera de devolver a hombres y mujeres al lugar que les corresponde… es hablar una vez más de la figura de un Padre que crea y es el único dueño del mundo .” (Laudato Si', 75)
  13. “Todo está interconectado, y esto nos invita a desarrollar una espiritualidad de esa solidaridad global que emana del misterio de la Trinidad.” (Laudato Si', 240)
  14. “Una presentación inadecuada de la antropología cristiana dio lugar a una comprensión errónea de la relación entre los seres humanos y el mundo.” (Laudato Si', 116)
  15. “El auténtico desarrollo humano tiene un carácter moral. Presupone pleno respeto por la persona humana.” (Laudato Si', 5)
  16. “Ya no podemos hablar de desarrollo sostenible sin solidaridad intergeneracional.” (Laudato Si', 159)
  17. “Debemos avanzar en una audaz revolución cultural .” (Laudato Si', 114)
  18. “Hago un llamamiento urgente a un nuevo diálogo sobre cómo estamos dando forma al futuro de nuestro planeta.” (Laudato Si', 14)
  19. “Vivir nuestra vocación de ser protectores de la obra de Dios es esencial para una vida virtuosa.” (Laudato Si', 217)
  20. “El clima es un bien común, que pertenece a todos y está destinado para todos.” (Laudato Si', 23)




Fratelli tutti en 20 citas

1.- «Fratelli tutti»[1], escribía san Francisco de Asís para dirigirse a todos los hermanos y las hermanas, y proponerles una forma de vida con sabor a Evangelio (…). Allí declara feliz a quien ame al otro «tanto a su hermano cuando está lejos de él como cuando está junto a él». Con estas pocas y sencillas palabras expresó lo esencial de una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite. (1)

2.- Estamos más solos que nunca en este mundo masificado que hace prevalecer los intereses individuales y debilita la dimensión comunitaria de la existencia. Hay más bien mercados, donde las personas cumplen roles de consumidores o de espectadores. El avance de este globalismo favorece normalmente la identidad de los más fuertes que se protegen a sí mismos, pero procura licuar las identidades de las regiones más débiles y pobres, haciéndolas más vulnerables y dependientes. De este modo la política se vuelve cada vez más frágil frente a los poderes económicos transnacionales que aplican el «divide y reinarás». (12)

3.- Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar. (15)

4.- En el mundo actual los sentimientos de pertenencia a una misma humanidad se debilitan, y el sueño de construir juntos la justicia y la paz parece una utopía de otras épocas. Vemos cómo impera una indiferencia cómoda, fría y globalizada, hija de una profunda desilusión que se esconde detrás del engaño de una ilusión: creer que podemos ser todopoderosos y olvidar que estamos todos en la misma barca. (30)

5.- Es inaceptable que los cristianos compartan esta mentalidad y estas actitudes, haciendo prevalecer a veces ciertas preferencias políticas por encima de hondas convicciones de la propia fe: la inalienable dignidad de cada persona humana más allá de su origen, color o religión, y la ley suprema del amor fraterno. (39)

6.- Si extendemos la mirada a la totalidad de nuestra historia y a lo ancho y largo del mundo, todos somos o hemos sido como estos personajes: todos tenemos algo de herido, algo de salteador, algo de los que pasan de largo y algo del buen samaritano. (69)

7.- En la sociedad globalizada, existe un estilo elegante de mirar para otro lado que se practica recurrentemente: bajo el ropaje de lo políticamente correcto o las modas ideológicas, se mira al que sufre sin tocarlo, se lo televisa en directo, incluso se adopta un discurso en apariencia tolerante y repleto de eufemismos. (75)

8.- Nadie puede experimentar el valor de vivir sin rostros concretos a quienes amar. Aquí hay un secreto de la verdadera existencia humana, porque la vida subsiste donde hay vínculo, comunión, fraternidad; y es una vida más fuerte que la muerte cuando se construye sobre relaciones verdaderas y lazos de fidelidad. Por el contrario, no hay vida cuando pretendemos pertenecer sólo a nosotros mismos y vivir como islas: en estas actitudes prevalece la muerte. (87)

9.- No puedo reducir mi vida a la relación con un pequeño grupo, ni siquiera a mi propia familia, porque es imposible entenderme sin un tejido más amplio de relaciones: no sólo el actual sino también el que me precede y me fue configurando a lo largo de mi vida. Mi relación con una persona que aprecio no puede ignorar que esa persona no vive sólo por su relación conmigo, ni yo vivo sólo por mi referencia a ella. Nuestra relación, si es sana y verdadera, nos abre a los otros que nos amplían y enriquecen. (89)

10.- Hay periferias que están cerca de nosotros, en el centro de una ciudad, o en la propia familia. También hay un aspecto de la apertura universal del amor que no es geográfico sino existencial. Es la capacidad cotidiana de ampliar mi círculo, de llegar a aquellos que espontáneamente no siento parte de mi mundo de intereses, aunque estén cerca de mí. Por otra parte, cada hermana y hermano que sufre, abandonado o ignorado por mi sociedad es un forastero existencial, aunque haya nacido en el mismo país. Puede ser un ciudadano con todos los papeles, pero lo hacen sentir como un extranjero en su propia tierra. El racismo es un virus que muta fácilmente y en lugar de desaparecer se disimula, pero está siempre al acecho. (97)

11.- Si una globalización pretende igualar a todos, como si fuera una esfera, esa globalización destruye la riqueza y la particularidad de cada persona y de cada pueblo». Ese falso sueño universalista termina quitando al mundo su variado colorido, su belleza y en definitiva su humanidad. Porque «el futuro no es monocromático, sino que es posible si nos animamos a mirarlo en la variedad y en la diversidad de lo que cada uno puede aportar. (100)

12.- El derecho a la propiedad privada sólo puede ser considerado como un derecho natural secundario y derivado del principio del destino universal de los bienes creados, y esto tiene consecuencias muy concretas que deben reflejarse en el funcionamiento de la sociedad. Pero sucede con frecuencia que los derechos secundarios se sobreponen a los prioritarios y originarios, dejándolos sin relevancia práctica. (120)

13.- Nuestros esfuerzos ante las personas migrantes que llegan pueden resumirse en cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar. (129)

14.- Hay que mirar lo global, que nos rescata de la mezquindad casera. Cuando la casa ya no es hogar, sino que es encierro, calabozo, lo global nos va rescatando porque es como la causa final que nos atrae hacia la plenitud. Simultáneamente, hay que asumir con cordialidad lo local, porque tiene algo que lo global no posee: ser levadura, enriquecer, poner en marcha mecanismos de subsidiaridad. Por lo tanto, la fraternidad universal y la amistad social dentro de cada sociedad son dos polos inseparables y coesenciales. Separarlos lleva a una deformación y a una polarización dañina. (142)

15.- No es posible decretar una «reconciliación general», pretendiendo cerrar por decreto las heridas o cubrir las injusticias con un manto de olvido. ¿Quién se puede arrogar el derecho de perdonar en nombre de los demás? (246)

16.- El desprecio de los débiles puede esconderse en formas populistas, que los utilizan demagógicamente para sus fines, o en formas liberales al servicio de los intereses económicos de los poderosos. En ambos casos se advierte la dificultad para pensar un mundo abierto que tenga lugar para todos, que incorpore a los más débiles y que respete las diversas culturas. (155)

17.- Cada uno es plenamente persona cuando pertenece a un pueblo, y al mismo tiempo no hay verdadero pueblo sin respeto al rostro de cada persona. Pueblo y persona son términos correlativos. Sin embargo, hoy se pretende reducir las personas a individuos, fácilmente dominables por poderes que miran a intereses espurios. (182)

18.- Los que perdonan de verdad no olvidan, pero renuncian a ser poseídos por esa misma fuerza destructiva que los ha perjudicado. Rompen el círculo vicioso, frenan el avance de las fuerzas de la destrucción. Deciden no seguir inoculando en la sociedad la energía de la venganza que tarde o temprano termina recayendo una vez más sobre ellos mismos. Porque la venganza nunca sacia verdaderamente la insatisfacción de las víctimas. (251)

19.- La Iglesia es una casa con las puertas abiertas, porque es madre». (269)

20.- Y como María, la Madre de Jesús, «queremos ser una Iglesia que sirve, que sale de casa, que sale de sus templos, que sale de sus sacristías, para acompañar la vida, sostener la esperanza, ser signo de unidad […] para tender puentes, romper muros, sembrar reconciliación». (276)